A UN MES DE NAVIDAD…

¡Santa Catalina, patrona de los sombrereros!

Con la llegada del invierno, se celebra el día de Santa Catalina de Alejandría, el 25 de noviembre y con ella la profesión de los sombrereros.

Que ¿por qué? Pues al parecer como consecuencia de la tradición francesa de las “Catherinettes”, nombre que se daba a las chicas solteras de 25 o más años, que ese día honraban a la Santa cambiando la cofia que lucían sus imágenes mientras oraban pidiendo un marido. A su vez, estas chicas lucían ese día llamativos tocados verdeTocado Santa Catalina Tizano 2017, color de la sabiduría, y amarillo, color de la fe.

Hoy en día, con la liberación de la mujer, el objetivo “casamentero” de esta celebración se ha difuminado, pero persiste la conmemoración de los oficios de costurero y sombrerero ese día. Así, son muchas las grandes casas de moda y sombrerería, sobre todo parisinas, que celebran actos para conmemorar a su patrona luciendo llamativos sombreros y tocados. Aquí en España podemos destacar las actividades organizadas por el Museo del Traje de Madrid y la Asociación de sombrereros, así como otras que reúnen a numerosos sombrereros de muchos rincones del país.

Y tu, ¿te atreverías con la típica combinación de colores de Santa Catalina? Te dejamos nuestra propuesta para que te lo vayas pensando.

¡Feliz día a todos los sombrereros!

Isabel P.

GOTAS DE DUELO

Por este rincón del mundo, noviembre se empieza recordando a los que ya no están con nosotros. Son días de mucho ajetreo en los cementerios: limpieza de lápidas, cambio de flores ya secas,… más cercanía a esos seres queridos que se fueron, recuerdos que vuelven, lágrimas que brotan, dolor que duele de nuevo.

Dicen que toda pérdida importante (empleo, pareja, seres queridos, etc), conlleva un duelo, y que cada duelo se compone de una serie de fases. Las cinco etapas del duelo: negación, ira, negociación, depresión y aceptación, no siempre se dan todas ni en ese orden, pero al parecer lidiamos con la tragedia en una especie de montaña rusa emocional entre algunas de esas etapas hasta que llegamos a ser capaces de asumirla y seguir adelante.

Este modelo Kübler-Ross[i], inspiró esta pieza “Gotas de duelo”. En ella las fases del duelo se reducen a gotas. Dolorosas. Intensas. Oscuras. Destructoras. Pero sólo gotas, que llegan, que arrasan, que dejan una onda tras de sí, pero que al final, desaparecen. Y es entonces, no antes, cuando todas las gotas se acaban, cuando aparece una nueva oportunidad.

Con “Gotas de duelo” te traemos esa nueva oportunidad en formas únicas, elaboradas en fieltro negro, conformado y peinado a mano.

¡Perfecta pieza para llenar de nuevo tu cabeza de sueños tras una pérdida!

Isabel P

[i] Sobre la muerte y el morir. Elisabeth Kübler-Ross. 1969.

LA COBIJADA

En nuestra cuenta de Instagram ya te adelantamos la imagen de una de las estatuas en homenaje a esta tradición: la cobijada.

Imagínate. Como lienzo, las calles de blanco impoluto de Vejer de la Frontera (Cádiz), y sobre él, figuras de mujeres de riguroso y absoluto negro, de las que sólo destaca el único ojo que dejan al descubierto. Llamativa imagen, ¿no? Espera que te explico más.

Se trata de una tradición que se remonta a los siglos XVII-XVIII, época en que las mujeres de varios pueblos andaluces utilizaban este atuendo de origen castellano para salir a la calle. Si bien su uso llegó a prohibirse en 1931, en Vejer de la Frontera han sabido retomar y actualizar esta tradición, convirtiendo esta prenda en su traje típico, utilizada en las Fiestas en honor de la Oliva (en agosto, ¡no te lo pierdas!) por la cobijada mayor y las de honor elegidas cada año.

Como Richard Ford describiera este atuendo en su viaje de 1832:

«consiste en no mostrar más que un ojo;
éste , sin embargo, punza y penetra, emerge del velo oscuro como una estrella, y
la belleza se concentra en un solo foco de luz y significado
»[1]

¿Y cómo consiguen esto? Con el cobijado, que consiste en un manto y una saya de lana merina negra fruncidas a la cintura. Cuando la mujer se descubre, el manto, forrado de raso blanco normalmente, cae sobre la parte trasera de la falda, dejando al descubierto la camisa blanca, repleta de encajes, que completa el traje junto a las enaguas con tiras bordadas.

¿Qué te parece esta peculiar manera de cubrirse de las mujeres vejeriegas de antaño? A nosotros nos parece apasionante la enorme evolución vivida en menos de un siglo. Eso sí, puestos a elegir, sin duda optamos por la libertad actual en el vestir, aunque siempre ¡bajo un buen sombrero que llene nuestra cabeza de sueños!

Y tú, ¿qué opinas?

Isabel


[1] Ford, Richard: Manual para viajeros por Andalucía y lectores en casa. Londres, 1845. Ed. Turner, Madrid , 1980.

 

Colección “Mi hora bruja”. Cuando cae el sol.

Entre el día y la noche: frena, observa, siente tu poder, tu magia.
Mi hora bruja
¿Cuál es la tuya?

Esta es la puerta de entrada a mi primera colección, “Mi hora bruja”, cuyo origen e inspiración ya comentamos en este post, que te recomiendo que leas para comprender mejor el proceso creativo completo.

“Mi hora bruja” capta el momento más mágico del día para mí, su tránsito hacia la noche. Este tránsito viene marcado por una evolución ordenada de luz, color y formas en la naturaleza, que se intenta plasmar también en la colección. Por esta razón, para “leerla” correctamente es necesario seguir el orden apropiado de las piezas y no verlas desordenadas o individualmente, ya que se perdería parte de su fuerza como colección.

Tocado artesanal Tizano Dominica sinamay millinery

Tocado Dominica

Los primeros minutos de “Mi hora bruja” coinciden con los primeros indicios del ocaso. ¡La famosa hora dorada para los fotógrafos! Con predominio aun de colores cálidos, que empiezan a disminuir su brillo tornándolo todo dorado, y sobre todo con formas ágiles, dinámicas, activas, al igual que lo son las horas de día. Estos minutos se representan en los tocados Dominica y Elly.

Dominica y Elly, y las demás que aparecen en la colección. Brujas según dicen. ¿Te imaginas a una bruja? Yo las veo como mujeres diferentes, adelantadas a su tiempo quizá, seguras, independientes, que aprovechaban el ocaso para preparar sus pócimas y hechizos. Mujeres mágicas. No podrían tener mejores nombres unas piezas que pretenden conectar a la mujer que las lleve con la mujer segura, única y poderosa que lleva dentro…aunque no lo sepa, ¿no crees?

Tocado artesanal Tizano Elly sinamay millinery

Tocado Elly

Como el resto de la colección, Dominica y Elly son piezas íntegramente elaboradas en sinamay y exentas de adornos que distraigan la atención sobre las formas y colores que encierran cada momento del crepúsculo. En este caso, el sinamay adopta formas vivas y originales, conformado y cosido a mano como cintas activas y volátiles con movimiento.

Dominica. Se alza orgullosa al cielo, forzando formas imposibles. Elly, ya se deja llevar por el viento ondeando hacia atrás, premonitoria de la calma que se avecina en los minutos siguientes del atardecer.

Si eres atrevida, sin duda, estos serán tus tocados favoritos de “Mi hora bruja”, aunque en breve te presentamos al resto de “brujas” de nuestra colección, seguro que ¡también llenarán tu cabeza de sueños!

Isabel P.

MÓNSUL: LO DIVINO Y LO TERRENAL

Ya os hemos comentado, que la energía de ese rincón almeriense es parte del combustible de este sueño que es Tizano. Así que no nos pudimos resistir a rendirle nuestro pequeño homenaje, intentando concentrar toda su magia en una de nuestras piezas: el tocado Mónsul.

Tocado Mónsul TizanoSi has estado en Cabo de Gata, ya sabrás que tiene un origen volcánico muy especial y que conforma la parte emergida de una zona volcánica mucho mayor. Habrás visto sus domos, cúpulas, ejemplos de disyunción columnar, brechas autoclásticas, y con suerte has dado con alguna ágata, piedra de la que recibe nombre la zona.

Pero, ¿no os parece que un paraíso así debió ser como mínimo obra de los dioses? ¿Conoces el mito de Venus, Vulcano y Marte? Nosotros vimos clara la relación. Así que aquí os cuento nuestra interpretación mitológica (muy libre) del origen geomorfológico de la zona:

 

Bajo el monte Etna, en Sicilia, Vulcano aviva con ahínco sus fraguas. El Dios del Fuego está enfurecido, ciego de celos, y alienta con fuerza la ardiente lava de sus volcanes.

Han descubierto a Venus, su esposa, yaciendo con Marte en un rincón mágico de Cabo de Gata. Hasta allí hace llegar su trampa para los amantes, urdida con suma delicadeza con hilos salidos de su taller para que no puedan escapar de ella.

Al volver los amantes a su nido de amor, caen en la red de Vulcano, que exhibe a los adúlteros ante el resto de dioses que, en el fondo, mueren de envidia.

 

Si te acercas a Mónsul, puedes ver los finos hilos tejidos por Vulcano, fundidos con el cuerpo de Marte carbonizado en su intento de liberarse. Si apartas sus negros restos, encontrarás a Venus, rosada, bella e hipnótica, lista para resurgir en forma de ágata. Al menos, todo eso percibí yo en mitad de esa playa durante el curso de Patricia Rosales, en el que tuve la suerte de conocer a personas muy especiales.

proceso tocado Mónsul Tizano

En nuestra pieza, tendrás a Venus, sensual, en el crepe satén nude, envuelta en la trampa plateada tendida por su marido. A Marte lo encontrarás, intentando liberarse de esa red, en el encaje de guipur negro. A Vulcano lo percibirás además en la elaboración artesanal de la pieza, que le da esa calidad sutil sello de la casa.

Una pieza cargada de significado, sensualidad y fuerza con la que volvemos una y otra vez a ese “Cabo de ágatas” para llenar tu cabeza de sueños.

¿Te vienes a Mónsul con nosotros?

Isabel

SOMBREROS DEL MUNDO: VIETNAM.

Coincidiendo con el inicio de las vacaciones para muchos, nos fijamos hoy en un destino magnífico al otro lado del planeta: Vietnam; y su sombrero típico: el nón lá o sombrero cónico.

Se trata de un sombrero utilizado tradicionalmente en entornos rurales, desde hace más de 3.000 años, si bien actualmente también es posible encontrarlo en otros lugares debido a la actividad turística. Su uso principal es protegerse de las inclemencias del tiempo propias del país: el sol y la lluvia, aunque también se utilizan para recoger agua de lluvia o a modo de cesta para transportar frutos, por ejemplo.

Tizano Non la

Mujer con un nón lá. Hoi An (Vietnam).

Al nón lá le ocurre como a tantos otros sombreros: parece muy sencillo de hacer, pero nada más lejos de la realidad. Su fabricación continúa siendo un proceso totalmente artesanal, lo cual para nosotros ya lo convierte en objeto de deseo.

Se realiza primero la estructura de bambú, en la que se insertan un total de 16 aros. Ni uno más. Ni uno menos. Al parecer es el número perfecto. Por otro lado, las hojas de palmera se seleccionan, se secan y se planchan, evitando quemarlas o arrugarlas. Una vez llegados a este punto ¡a coser! Si revisas la costura con la que unen las hojas de palmera a la estructura de bambú, posiblemente pienses que está hecha a máquina. Pues no. Se cosen a mano, una a una, pero con una maestría artesanal y precisión que ya quisieran las máquinas. Por último se aplica un barniz a la parte exterior para hacerla más impermeable.

Una vez conformado el nón lá, sólo queda colocarle la fijación, ya que, con esa forma, difícilmente se mantendría por si mismo en su sitio. Para ello se utiliza una cinta, cosida a dos extremos en el interior del sombrero, y que se coloca bajo la barbilla, evitando así que el sombrero se mueva.

Por supuesto, este es el modelo básico, pero puede adornarse con hilos, flores, etc en la parte interna, y cintas de sujeción de materiales más nobles (seda por ejemplo), para modelos más elegantes.

Una curiosidad sobre el nón lá, es que, el diseño que todos conocemos es el de mujer, pero existe otro modelo para hombre, mucho menos popular, de copa redondeada y de menor tamaño.

Sin duda el nón lá es el complemento perfecto para el traje típico vietnamita, el áo dài, que no puede ser más favorecedor, aunque de él, si quieres, hablamos otro día, hasta entonces, disfruta, viaja y…

¡llena tu cabeza de sueños!

Isabel

DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE: Y…¿QUÉ HAGO YO?

5 de junio. Día Mundial del Medio Ambiente. De pronto y por sorpresa, así, sin avisar. Normal que todos los años te pille desprevenido, y entonces te asalte la duda de…”y…¿qué hago yo?”.

Peinecillos de orquídeas preservadas. Ideales para las novias más naturales.

Puedes optar por no hacer nada, claro, pero también puedes revisar tus hábitos y modificar los que identifiques como poco respetuosos con el medio. Seguro que encuentras alguno.

¿No?

No te preocupes, te traemos uno muy sencillo y eficaz: ¡compra menos y mejor!

Lo sé. De locos que te incite a no comprar, pero deja que me explique.

Nos hemos afanado mucho últimamente en el reciclaje de nuestros residuos. Separamos papel de plástico, plástico de orgánico,… sin embargo se nos ha olvidado que esa R (de reciclar), viene precedida por otras dos: de reducir y reutilizar. Formando el famoso trío de “las tres R”.

Pues bien. Se trata de centrarse en la primera R: reducir.

Si reduces tu consumo en moda, por ejemplo, que es nuestro sector, se reducen los recursos (fibras, agua, energía,…) que se han empleado, y contaminación que se ha provocado, para llenar tu armario. Que ya es toda una contribución a la conservación del medio. ¡Genial!

Y ahora que ya consumes menos. Consume mejor. Si llenas tu armario con artículos de baja calidad, su durabilidad será igualmente baja, por lo que cada temporada tendrás que tirar muchas prendas porque se habrán estropeado. Para evitar este aumento en tus residuos, opta por artículos de mejor calidad: tienen mejores materiales, mejores acabados, sientan mejor y duran más. Y si además, quieres que sean especiales y únicos, opta por artículos artesanos. Hechos a mano, lentamente, sólo para ti. ¡No querrás desprenderte de ellos nunca!

Son pautas sencillas, aunque en principio no lo parezcan, y si las aplicas estarás poniendo tu granito de arena para evitar que se siga degradando el medio ambiente. Así que recuerda:

compra menos, compra mejor, compra artesanía, y…no te olvides de

¡llenar tu cabeza de sueños!

Isabel

CONOCE NUESTRA PRIMERA COLECCIÓN: “MI HORA BRUJA”.Tocado tizano mihorabruja

Esta es la puerta de entrada a mi primera colección, “Mi hora bruja”. Si estuviste en el desfile de presentación que celebramos el pasado 22 de febrero, en el Hotel NH Collection de Sevilla, dentro del CODE41, sabrás algo más…

“Ese instante en que tu mundo se para. Se alejan los problemas. Te centras en ti. Te sientes. Te vives. Te recargas.”

¿Reconoces ya ese momento especial para ti? Cada uno tiene una hora bruja distinta. ¿El primer café de la mañana quizá? ¿la ducha caliente? ¿el silencio antes de dormir?

Para mí, sin lugar a dudas, mi hora bruja es el atardecer. No hace demasiado que lo identifiqué. Resulta curioso cómo ignoramos detalles magníficos a diario. Y más curioso aun, cómo de pronto, un día cualquiera, de pronto, los ves y ya no puedes vivir sin ellos.

Algo así, me ocurrió hace poco. Un día cualquiera. Camino a casa. De pronto, levanté la vista del suelo, donde no sé por qué extraña razón la solemos llevar fija, y en lugar de mirar, vi.

Lo que vi fue un edificio de viviendas, nada especial, pero la manera en la que estaba iluminado sí era muy especial. En fotografía, a esa luz la llaman luz dorada, y es esa que lo inunda todo de tonos rojizos, anaranjados, amarillos, despidiendo al día, cada día.

En ese momento, me giré hacia donde se ponía el sol y ahí me quedé, embobada, viendo cómo el sol se escondía, y cómo cambiaban los tonos del cielo acompañándolo. Desaparecieron los rojizos, dando lugar a los rosáceos; los azules a los violáceos, y así cada vez más oscuridad y menos luz. Más oscuridad y menos luz. Hasta la noche. Salpicada de estrellas y una luna blanca radiante.

No dura mucho este proceso, sólo unos minutos, aunque ocurre a diario. ¿Te has parado a disfrutarlo alguna vez? Si no lo has hecho, no te lo pierdas.

Lo mismo debió pensar John Singer Sargent, cuando pintaba su obra “Carnation, Lily, Lily, rose” al aire libre y sólo unos minutos al día, día tras día allá por 1885, hasta plasmar la luz perfecta del atardecer. Que no quería perderla, y lo consiguió, es un cuadro impresionante. El título, viene de la canción “The Wreath”, de Mazzinghi, que acaba diciendo…”hands lily white, lips crimson red and cheek of rosy rosy hue”.

Este cuadro, fue el segundo paso en la creación de “Mi hora bruja”, si él pudo captar esa magia en su cuadro, ¿por qué no podría yo captarla en mis tocados?

Sin embargo, no son sólo sus increíbles colores y luces lo que me atraen del atardecer, es algo mucho más…mágico. En una rutina donde todos corremos a diario, con razón o sin ella, de estrés, de idas y venidas,…ese momento, me frena. Según el día da lugar a la noche, en poco tiempo, pero pausadamente; yo consigo calmar mi mente, conectar conmigo y recobrar mi energía. Mi magia.

El poema “La hora bruja” de Aurelio González Ovies, resume muy bien ese sentido mágico, brujo, que para mí tiene ese momento del día y de la noche. Acaba diciendo:

“Procura encontrar también
tu hora bruja,
es como un jarabe
que todo lo cura.”

Y no puedo estar más de acuerdo.

Todo esto, rondaba mi cabeza en una mezcla desordenada junto a otras mil ideas que surgían como inspiración para mi primera colección. No me decidía. Sin embargo, durante uno de mis viajes, en Borgarnes (Islandia), a punto de cenar tras un día agotador, viví uno de los atardeceres más especiales de mi vida. Colores intensos, increíbles. Frio. Silencio. Quietud. Así me decidí. Como se toman las mejores decisiones: sin pensar, sintiendo. Esa era mi inspiración. Por suerte, allí estaba mi amiga Mar, cámara en mano para inmortalizar la escena, en la imagen que como no podía ser de otro modo, ilustra esta colección. La aurora boreal que, contra todo pronóstico, pudimos disfrutar como niñas, después de cenar aquella noche, vino a confirmar, que no me equivocaba en mi elección.

“Mi hora bruja” representa ese instante de tránsito del día a la noche. Capta su evolución tanto en colores como en formas, pasando de tonos cálidos a oscuros violáceos, sin olvidar la luna blanca y radiante, y de formas muy dinámicas a otras de gran sosiego. Es una colección sencilla en cuanto a materiales, elaborada íntegramente en sinamay, y exenta de adornos superfluos que distraigan la atención sobre las formas y colores que le dan sentido a cada pieza. ¿Hay algo más sencillo y mágico que un atardecer?

Con “Mi hora bruja” no sólo te presento mi momento especial, brujo, mágico, el que me aporta más paz y más poder; sino que te invito a que identifiques el tuyo propio, lo disfrutes y lo compartas conmigo.

¡Llena tu cabeza de sueños!

Isabel

¡Bienvenidos al blog Tizano!

Aquí podréis encontrar información, consejos, curiosidades, y todo lo relacionado con esos artículos que llenan nuestra cabeza de sueños: los sombreros y tocados.

Pero antes de entrar en materia, fundamental: presentarnos.

Permíteme comenzar a mi.

Soy Isabel. Ambientóloga de profesión, curiosa por naturaleza, positiva por decisión, viajera incansable, apasionada de la artesanía, y cabeza pensante y “tocada” que dirige este proyecto que es Tizano.

Te preguntarás qué ha llevado a una ambientóloga a diseñar y elaborar tocados artesanalmente. Buena pregunta. Podría decirte que mi pasión de toda la vida por la sombrerería o la moda, pero mentiría. Mi caso no ha sido ese. Como decía antes soy una apasionada de la artesanía, y eso sí lo he sido siempre.

De pequeña me pasaba horas dibujando o haciendo manualidades, lo que fuera, siempre que diera rienda suelta a mis manos. Después de experimentar un poco con la marroquinería, y estando ya en la facultad, cayeron en mis manos mis primeros alicates, que junto a unas cuentas de cristal verde olivina y algo de alpaca, dieron lugar a mi primer par de pendientes. ¡Qué orgullosa estaba de ellos! Y así, aquellas manualidades infantiles, dieron lugar a esta adulta artesana. Esta pasión me ha acompañado siempre, simplemente, hemos crecido juntas.

A partir de ahí, en paralelo a mi desarrollo profesional en el terreno ambiental, no dejé de formarme en diferentes ámbitos artesanos, hasta que en 2008, tuve el placer de conocer a Ana de la Guerra, artesana sombrerera de gran trayectoria profesional, con la que me inicié en el mundo de la sombrerería, que hasta ese momento era todo un misterio para mí. Supongo que Ana sembró en mí una semilla que, de momento, se quedó latente.

Después de años “deambulando” por el mundo artesano, decidí que era el momento de poner límites a mi curiosidad y centrarme en un sólo ámbito de la artesanía si quería poder desarrollarlo a fondo. Como todos sabemos “quien mucho abarca, poco aprieta” y digamos que llegó mi momento de dejar de intentar abarcarlo todo. Así que decidí concentrar mis esfuerzos y ahí sí, me decanté por la sombrerería artesanal.

¿Por qué? Pues porque ofrece mil posibilidades: formas, materiales, técnicas,…hay tantas opciones como puedas imaginar, y al seguir un proceso creativo 100% artesanal aun tiene menos límites. Esa libertad, me seduce. Sin embargo, la razón principal es que llevar un sombrero o tocado, te hace sentir como ningún otro artículo. Quien lo haya llevado alguna vez, entenderá el efecto al que me refiero. Puede que se deba a lo poco habitual de vestir esa prenda actualmente, pero me gusta pensar que cada pieza conecta con su dueña de inmediato, la refuerza, la empodera, y consigue un efecto…mágico en ella. Y a mí, ¡me apasiona ese momento!

Así decidí explorar mis habilidades sombrereras. Al camino para hacerlo, sin embargo, me “empujó” la diseñadora almeriense de zapatos de lujo Patricia Rosales, y el curso que impartió en su tierra. Sí, era un curso sobre diseño de zapatos. Sí, lo sé, nada que ver con los sombreros. No me preguntéis cómo, pero en esos días, se creó una atmósfera muy especial, y de la que han surgido varios y variados proyectos, algunos relacionados con el mundo de los zapatos, otros con el de los sombreros y otros que nada tienen que ver con la moda. Es lo que ocurre cuando menos lo esperas: de pronto, todo fluye, todo encaja y brotan ideas geniales. Una de ellas fue Tizano, mi marca personal de sombrerería artesanal.

Desde ese momento. Mucha ilusión. Muchos obstáculos de los que aprender. Menos dormir y  más formación. Ya sea de manera autodidacta o a través de talleres o cursos especializados, necesito aprender sin parar. Necesito investigar, descubrir, ampliar las técnicas que aplico, experimentar, probar…no lo puedo evitar, ¡soy así de curiosa!

Además, en este camino, he podido comprobar una vez más, que estoy rodeada (yo, y tu seguro que también) de personas fantásticas, que no han dudado en brindarme su apoyo en este proyecto. Porque seamos sinceros: el logotipo, esta web, las fotos y hasta una equipación ciclista (si, si, tal cual. Ya te lo explicaré con más detalle), no podían ser obra sólo de una servidora. Hay detrás de este proyecto un montón de personas, que con su granito, granazo o tonelada de arena, lo están haciendo posible. A todas ellas ¡gracias!

Llegada a este punto, sólo me queda invitarte a unirte a este equipo, del que eres parte fundamental. Estoy deseando conocerte. Acabó mi turno, ¡te toca presentarte!

¡Te espero, para llenar tu cabeza de sueños!