DE TORTUGAS Y PEINETAS

Se acerca la Semana Santa. Aquí eso significa que en breve veremos las calles inundadas de cofradías, incienso, marchas, y…mujeres de riguroso luto luciendo de mantilla. Sí, es de los pocos lugares y momentos donde aún se sigue utilizando.

Yo nunca la he llevado, pero reconozco que me parece de lo más elegante y admiro con la facilidad que se desenvuelven las mujeres con ella. ¿Por qué? Pues porque, por si no conoces el look, su elemento estrella es la mantilla elevada sobre una peineta de carey de gran tamaño que se fija al moño, y con lo poco acostumbradas que estamos actualmente a llevar complementos así, me parece fantástica la naturalidad con que lo lucen.

Sí. Has leído bien. Peinetas de carey. Si bien desde su origen, en antiguos pueblos del Mediterráneo aunque no ha podido aun comprobarse, y durante su auge en los siglos XVII y siguientes se realizaban en otros materiales (armazón de alambre cubierto de encajes por ejemplo), en el siglo XIX se popularizó realizarlas en carey.

Seguro que conoces el material, pero quiero aprovechar para acercártelo un poco más. Se trata de un material precioso, proveniente de las placas del caparazón de la tortuga marina Eretmochely imbricata también conocida como tortuga carey, aunque también de otras especies.

Como supondrás la extracción del carey requería del sacrificio de estos animales, que ante la gran demanda del material, sufrieron un rápido descenso en sus poblaciones, llevándolas a estar en peligro de extinción. Por suerte, actualmente el uso de este material está prohibido en todo el mundo, lo que ha permitido la supervivencia de estos animales marinos, si bien según la UICN siguen estando catalogados como en peligro crítico.

¿Se acabaron las peinas y peinetas? ¡En absoluto! De hecho, salvo que hayas heredado alguna pieza antigua de carey natural, lo normal es que lo que conozcas como carey sea su imitación sintética. Esta versión sintética o carey ecológico, como lo suelen llamar, consiste en acetato de celulosa, material extraído del árbol del caucho. Además de ser un material resistente, flexible, liviano y fácil de trabajar, nos permite disfrutar de objetos fantásticos sin machacar a otras especies animales. ¡Todo ventajas!

Ya sabes, en la Semana Santa que se acerca, o cualquier otro evento en el que aun persista el uso de la mantilla y maravillosas peinetas, no lo dudes: luce una de carey ecológico y ¡llena tu cabeza de sueños!

Isabel P.

¡CARNAVAL, CARNAVAL!

En esta época tan típicamente carnavalera, os quiero llevar de viaje a ¡Venecia! Nada menos. Allí entre canales, góndolas, puentes de ensueño y recovecos mil, celebran uno de los carnavales más especiales del mundo.

Pues bien, hoy, recién acabadas las celebraciones, os quiero hablar un poquito de uno de los disfraces más típicos del carnaval veneciano: la bautta.

Su diseño viene del siglo XVIII, y permitía a quien lo llevaba disfrutar del anonimato, y con él, trasgredir las normas establecidas y realizar actividades más o menos censuradas en la época.

Pero voy a lo más interesante, ¿de qué se compone la bautta? Este disfraz consta de tres partes principales: la larva, el velo y el tricornio.

En primer lugar, se debe colocar el velo, cubriendo la cabeza y hombros. Consiste en una tela negra de seda y/o bordados, con una caperuza en la parte superior, que cuenta con una abertura delantera que deja libre la cara.

Después se coloca la larva, que es la máscara con que se cubre la cara. La más típica, hecha de seda o más modestamente de cartón, en color blanco o negro, carece de boca, y en su lugar cuenta con una prominencia, que sirve para alterar la voz de la persona y a su vez permitirle comer y beber sin quitarse la máscara. ¿Quién podría reconocerte así?

Por último, para fijar la larva, que no tenía cordón ni otro modo de sujeción, y además protegrer la cabeza, se colocaba el tricornio, sombrero de tres picos.

Hay millones de posibles disfraces, pero no me digáis que no os pica el gusanillo de esconderos tras la bautta y hacer todas esas travesuras que llenan vuestras cabezas de sueños.

Isabel P.

A UN MES DE NAVIDAD…

¡Santa Catalina, patrona de los sombrereros!

Con la llegada del invierno, se celebra el día de Santa Catalina de Alejandría, el 25 de noviembre y con ella la profesión de los sombrereros.

Que ¿por qué? Pues al parecer como consecuencia de la tradición francesa de las “Catherinettes”, nombre que se daba a las chicas solteras de 25 o más años, que ese día honraban a la Santa cambiando la cofia que lucían sus imágenes mientras oraban pidiendo un marido. A su vez, estas chicas lucían ese día llamativos tocados verdeTocado Santa Catalina Tizano 2017, color de la sabiduría, y amarillo, color de la fe.

Hoy en día, con la liberación de la mujer, el objetivo “casamentero” de esta celebración se ha difuminado, pero persiste la conmemoración de los oficios de costurero y sombrerero ese día. Así, son muchas las grandes casas de moda y sombrerería, sobre todo parisinas, que celebran actos para conmemorar a su patrona luciendo llamativos sombreros y tocados. Aquí en España podemos destacar las actividades organizadas por el Museo del Traje de Madrid y la Asociación de sombrereros, así como otras que reúnen a numerosos sombrereros de muchos rincones del país.

Y tu, ¿te atreverías con la típica combinación de colores de Santa Catalina? Te dejamos nuestra propuesta para que te lo vayas pensando.

¡Feliz día a todos los sombrereros!

Isabel P.

GOTAS DE DUELO

Por este rincón del mundo, noviembre se empieza recordando a los que ya no están con nosotros. Son días de mucho ajetreo en los cementerios: limpieza de lápidas, cambio de flores ya secas,… más cercanía a esos seres queridos que se fueron, recuerdos que vuelven, lágrimas que brotan, dolor que duele de nuevo.

Dicen que toda pérdida importante (empleo, pareja, seres queridos, etc), conlleva un duelo, y que cada duelo se compone de una serie de fases. Las cinco etapas del duelo: negación, ira, negociación, depresión y aceptación, no siempre se dan todas ni en ese orden, pero al parecer lidiamos con la tragedia en una especie de montaña rusa emocional entre algunas de esas etapas hasta que llegamos a ser capaces de asumirla y seguir adelante.

Este modelo Kübler-Ross[i], inspiró esta pieza “Gotas de duelo”. En ella las fases del duelo se reducen a gotas. Dolorosas. Intensas. Oscuras. Destructoras. Pero sólo gotas, que llegan, que arrasan, que dejan una onda tras de sí, pero que al final, desaparecen. Y es entonces, no antes, cuando todas las gotas se acaban, cuando aparece una nueva oportunidad.

Con “Gotas de duelo” te traemos esa nueva oportunidad en formas únicas, elaboradas en fieltro negro, conformado y peinado a mano.

¡Perfecta pieza para llenar de nuevo tu cabeza de sueños tras una pérdida!

Isabel P

[i] Sobre la muerte y el morir. Elisabeth Kübler-Ross. 1969.

LA COBIJADA

En nuestra cuenta de Instagram ya te adelantamos la imagen de una de las estatuas en homenaje a esta tradición: la cobijada.

Imagínate. Como lienzo, las calles de blanco impoluto de Vejer de la Frontera (Cádiz), y sobre él, figuras de mujeres de riguroso y absoluto negro, de las que sólo destaca el único ojo que dejan al descubierto. Llamativa imagen, ¿no? Espera que te explico más.

Se trata de una tradición que se remonta a los siglos XVII-XVIII, época en que las mujeres de varios pueblos andaluces utilizaban este atuendo de origen castellano para salir a la calle. Si bien su uso llegó a prohibirse en 1931, en Vejer de la Frontera han sabido retomar y actualizar esta tradición, convirtiendo esta prenda en su traje típico, utilizada en las Fiestas en honor de la Oliva (en agosto, ¡no te lo pierdas!) por la cobijada mayor y las de honor elegidas cada año.

Como Richard Ford describiera este atuendo en su viaje de 1832:

«consiste en no mostrar más que un ojo;
éste , sin embargo, punza y penetra, emerge del velo oscuro como una estrella, y
la belleza se concentra en un solo foco de luz y significado
»[1]

¿Y cómo consiguen esto? Con el cobijado, que consiste en un manto y una saya de lana merina negra fruncidas a la cintura. Cuando la mujer se descubre, el manto, forrado de raso blanco normalmente, cae sobre la parte trasera de la falda, dejando al descubierto la camisa blanca, repleta de encajes, que completa el traje junto a las enaguas con tiras bordadas.

¿Qué te parece esta peculiar manera de cubrirse de las mujeres vejeriegas de antaño? A nosotros nos parece apasionante la enorme evolución vivida en menos de un siglo. Eso sí, puestos a elegir, sin duda optamos por la libertad actual en el vestir, aunque siempre ¡bajo un buen sombrero que llene nuestra cabeza de sueños!

Y tú, ¿qué opinas?

Isabel


[1] Ford, Richard: Manual para viajeros por Andalucía y lectores en casa. Londres, 1845. Ed. Turner, Madrid , 1980.

 

Colección “Mi hora bruja”. Cuando cae el sol.

Entre el día y la noche: frena, observa, siente tu poder, tu magia.
Mi hora bruja
¿Cuál es la tuya?

Esta es la puerta de entrada a mi primera colección, “Mi hora bruja”, cuyo origen e inspiración ya comentamos en este post, que te recomiendo que leas para comprender mejor el proceso creativo completo.

“Mi hora bruja” capta el momento más mágico del día para mí, su tránsito hacia la noche. Este tránsito viene marcado por una evolución ordenada de luz, color y formas en la naturaleza, que se intenta plasmar también en la colección. Por esta razón, para “leerla” correctamente es necesario seguir el orden apropiado de las piezas y no verlas desordenadas o individualmente, ya que se perdería parte de su fuerza como colección.

Tocado artesanal Tizano Dominica sinamay millinery

Tocado Dominica

Los primeros minutos de “Mi hora bruja” coinciden con los primeros indicios del ocaso. ¡La famosa hora dorada para los fotógrafos! Con predominio aun de colores cálidos, que empiezan a disminuir su brillo tornándolo todo dorado, y sobre todo con formas ágiles, dinámicas, activas, al igual que lo son las horas de día. Estos minutos se representan en los tocados Dominica y Elly.

Dominica y Elly, y las demás que aparecen en la colección. Brujas según dicen. ¿Te imaginas a una bruja? Yo las veo como mujeres diferentes, adelantadas a su tiempo quizá, seguras, independientes, que aprovechaban el ocaso para preparar sus pócimas y hechizos. Mujeres mágicas. No podrían tener mejores nombres unas piezas que pretenden conectar a la mujer que las lleve con la mujer segura, única y poderosa que lleva dentro…aunque no lo sepa, ¿no crees?

Tocado artesanal Tizano Elly sinamay millinery

Tocado Elly

Como el resto de la colección, Dominica y Elly son piezas íntegramente elaboradas en sinamay y exentas de adornos que distraigan la atención sobre las formas y colores que encierran cada momento del crepúsculo. En este caso, el sinamay adopta formas vivas y originales, conformado y cosido a mano como cintas activas y volátiles con movimiento.

Dominica. Se alza orgullosa al cielo, forzando formas imposibles. Elly, ya se deja llevar por el viento ondeando hacia atrás, premonitoria de la calma que se avecina en los minutos siguientes del atardecer.

Si eres atrevida, sin duda, estos serán tus tocados favoritos de “Mi hora bruja”, aunque en breve te presentamos al resto de “brujas” de nuestra colección, seguro que ¡también llenarán tu cabeza de sueños!

Isabel P.

MÓNSUL: LO DIVINO Y LO TERRENAL

Ya os hemos comentado, que la energía de ese rincón almeriense es parte del combustible de este sueño que es Tizano. Así que no nos pudimos resistir a rendirle nuestro pequeño homenaje, intentando concentrar toda su magia en una de nuestras piezas: el tocado Mónsul.

Tocado Mónsul TizanoSi has estado en Cabo de Gata, ya sabrás que tiene un origen volcánico muy especial y que conforma la parte emergida de una zona volcánica mucho mayor. Habrás visto sus domos, cúpulas, ejemplos de disyunción columnar, brechas autoclásticas, y con suerte has dado con alguna ágata, piedra de la que recibe nombre la zona.

Pero, ¿no os parece que un paraíso así debió ser como mínimo obra de los dioses? ¿Conoces el mito de Venus, Vulcano y Marte? Nosotros vimos clara la relación. Así que aquí os cuento nuestra interpretación mitológica (muy libre) del origen geomorfológico de la zona:

 

Bajo el monte Etna, en Sicilia, Vulcano aviva con ahínco sus fraguas. El Dios del Fuego está enfurecido, ciego de celos, y alienta con fuerza la ardiente lava de sus volcanes.

Han descubierto a Venus, su esposa, yaciendo con Marte en un rincón mágico de Cabo de Gata. Hasta allí hace llegar su trampa para los amantes, urdida con suma delicadeza con hilos salidos de su taller para que no puedan escapar de ella.

Al volver los amantes a su nido de amor, caen en la red de Vulcano, que exhibe a los adúlteros ante el resto de dioses que, en el fondo, mueren de envidia.

 

Si te acercas a Mónsul, puedes ver los finos hilos tejidos por Vulcano, fundidos con el cuerpo de Marte carbonizado en su intento de liberarse. Si apartas sus negros restos, encontrarás a Venus, rosada, bella e hipnótica, lista para resurgir en forma de ágata. Al menos, todo eso percibí yo en mitad de esa playa durante el curso de Patricia Rosales, en el que tuve la suerte de conocer a personas muy especiales.

proceso tocado Mónsul Tizano

En nuestra pieza, tendrás a Venus, sensual, en el crepe satén nude, envuelta en la trampa plateada tendida por su marido. A Marte lo encontrarás, intentando liberarse de esa red, en el encaje de guipur negro. A Vulcano lo percibirás además en la elaboración artesanal de la pieza, que le da esa calidad sutil sello de la casa.

Una pieza cargada de significado, sensualidad y fuerza con la que volvemos una y otra vez a ese “Cabo de ágatas” para llenar tu cabeza de sueños.

¿Te vienes a Mónsul con nosotros?

Isabel

SOMBREROS DEL MUNDO: VIETNAM.

Coincidiendo con el inicio de las vacaciones para muchos, nos fijamos hoy en un destino magnífico al otro lado del planeta: Vietnam; y su sombrero típico: el nón lá o sombrero cónico.

Se trata de un sombrero utilizado tradicionalmente en entornos rurales, desde hace más de 3.000 años, si bien actualmente también es posible encontrarlo en otros lugares debido a la actividad turística. Su uso principal es protegerse de las inclemencias del tiempo propias del país: el sol y la lluvia, aunque también se utilizan para recoger agua de lluvia o a modo de cesta para transportar frutos, por ejemplo.

Tizano Non la

Mujer con un nón lá. Hoi An (Vietnam).

Al nón lá le ocurre como a tantos otros sombreros: parece muy sencillo de hacer, pero nada más lejos de la realidad. Su fabricación continúa siendo un proceso totalmente artesanal, lo cual para nosotros ya lo convierte en objeto de deseo.

Se realiza primero la estructura de bambú, en la que se insertan un total de 16 aros. Ni uno más. Ni uno menos. Al parecer es el número perfecto. Por otro lado, las hojas de palmera se seleccionan, se secan y se planchan, evitando quemarlas o arrugarlas. Una vez llegados a este punto ¡a coser! Si revisas la costura con la que unen las hojas de palmera a la estructura de bambú, posiblemente pienses que está hecha a máquina. Pues no. Se cosen a mano, una a una, pero con una maestría artesanal y precisión que ya quisieran las máquinas. Por último se aplica un barniz a la parte exterior para hacerla más impermeable.

Una vez conformado el nón lá, sólo queda colocarle la fijación, ya que, con esa forma, difícilmente se mantendría por si mismo en su sitio. Para ello se utiliza una cinta, cosida a dos extremos en el interior del sombrero, y que se coloca bajo la barbilla, evitando así que el sombrero se mueva.

Por supuesto, este es el modelo básico, pero puede adornarse con hilos, flores, etc en la parte interna, y cintas de sujeción de materiales más nobles (seda por ejemplo), para modelos más elegantes.

Una curiosidad sobre el nón lá, es que, el diseño que todos conocemos es el de mujer, pero existe otro modelo para hombre, mucho menos popular, de copa redondeada y de menor tamaño.

Sin duda el nón lá es el complemento perfecto para el traje típico vietnamita, el áo dài, que no puede ser más favorecedor, aunque de él, si quieres, hablamos otro día, hasta entonces, disfruta, viaja y…

¡llena tu cabeza de sueños!

Isabel

DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE: Y…¿QUÉ HAGO YO?

5 de junio. Día Mundial del Medio Ambiente. De pronto y por sorpresa, así, sin avisar. Normal que todos los años te pille desprevenido, y entonces te asalte la duda de…”y…¿qué hago yo?”.

Peinecillos de orquídeas preservadas. Ideales para las novias más naturales.

Puedes optar por no hacer nada, claro, pero también puedes revisar tus hábitos y modificar los que identifiques como poco respetuosos con el medio. Seguro que encuentras alguno.

¿No?

No te preocupes, te traemos uno muy sencillo y eficaz: ¡compra menos y mejor!

Lo sé. De locos que te incite a no comprar, pero deja que me explique.

Nos hemos afanado mucho últimamente en el reciclaje de nuestros residuos. Separamos papel de plástico, plástico de orgánico,… sin embargo se nos ha olvidado que esa R (de reciclar), viene precedida por otras dos: de reducir y reutilizar. Formando el famoso trío de “las tres R”.

Pues bien. Se trata de centrarse en la primera R: reducir.

Si reduces tu consumo en moda, por ejemplo, que es nuestro sector, se reducen los recursos (fibras, agua, energía,…) que se han empleado, y contaminación que se ha provocado, para llenar tu armario. Que ya es toda una contribución a la conservación del medio. ¡Genial!

Y ahora que ya consumes menos. Consume mejor. Si llenas tu armario con artículos de baja calidad, su durabilidad será igualmente baja, por lo que cada temporada tendrás que tirar muchas prendas porque se habrán estropeado. Para evitar este aumento en tus residuos, opta por artículos de mejor calidad: tienen mejores materiales, mejores acabados, sientan mejor y duran más. Y si además, quieres que sean especiales y únicos, opta por artículos artesanos. Hechos a mano, lentamente, sólo para ti. ¡No querrás desprenderte de ellos nunca!

Son pautas sencillas, aunque en principio no lo parezcan, y si las aplicas estarás poniendo tu granito de arena para evitar que se siga degradando el medio ambiente. Así que recuerda:

compra menos, compra mejor, compra artesanía, y…no te olvides de

¡llenar tu cabeza de sueños!

Isabel

CONOCE NUESTRA PRIMERA COLECCIÓN: “MI HORA BRUJA”.Tocado tizano mihorabruja

Esta es la puerta de entrada a mi primera colección, “Mi hora bruja”. Si estuviste en el desfile de presentación que celebramos el pasado 22 de febrero, en el Hotel NH Collection de Sevilla, dentro del CODE41, sabrás algo más…

“Ese instante en que tu mundo se para. Se alejan los problemas. Te centras en ti. Te sientes. Te vives. Te recargas.”

¿Reconoces ya ese momento especial para ti? Cada uno tiene una hora bruja distinta. ¿El primer café de la mañana quizá? ¿la ducha caliente? ¿el silencio antes de dormir?

Para mí, sin lugar a dudas, mi hora bruja es el atardecer. No hace demasiado que lo identifiqué. Resulta curioso cómo ignoramos detalles magníficos a diario. Y más curioso aun, cómo de pronto, un día cualquiera, de pronto, los ves y ya no puedes vivir sin ellos.

Algo así, me ocurrió hace poco. Un día cualquiera. Camino a casa. De pronto, levanté la vista del suelo, donde no sé por qué extraña razón la solemos llevar fija, y en lugar de mirar, vi.

Lo que vi fue un edificio de viviendas, nada especial, pero la manera en la que estaba iluminado sí era muy especial. En fotografía, a esa luz la llaman luz dorada, y es esa que lo inunda todo de tonos rojizos, anaranjados, amarillos, despidiendo al día, cada día.

En ese momento, me giré hacia donde se ponía el sol y ahí me quedé, embobada, viendo cómo el sol se escondía, y cómo cambiaban los tonos del cielo acompañándolo. Desaparecieron los rojizos, dando lugar a los rosáceos; los azules a los violáceos, y así cada vez más oscuridad y menos luz. Más oscuridad y menos luz. Hasta la noche. Salpicada de estrellas y una luna blanca radiante.

No dura mucho este proceso, sólo unos minutos, aunque ocurre a diario. ¿Te has parado a disfrutarlo alguna vez? Si no lo has hecho, no te lo pierdas.

Lo mismo debió pensar John Singer Sargent, cuando pintaba su obra “Carnation, Lily, Lily, rose” al aire libre y sólo unos minutos al día, día tras día allá por 1885, hasta plasmar la luz perfecta del atardecer. Que no quería perderla, y lo consiguió, es un cuadro impresionante. El título, viene de la canción “The Wreath”, de Mazzinghi, que acaba diciendo…”hands lily white, lips crimson red and cheek of rosy rosy hue”.

Este cuadro, fue el segundo paso en la creación de “Mi hora bruja”, si él pudo captar esa magia en su cuadro, ¿por qué no podría yo captarla en mis tocados?

Sin embargo, no son sólo sus increíbles colores y luces lo que me atraen del atardecer, es algo mucho más…mágico. En una rutina donde todos corremos a diario, con razón o sin ella, de estrés, de idas y venidas,…ese momento, me frena. Según el día da lugar a la noche, en poco tiempo, pero pausadamente; yo consigo calmar mi mente, conectar conmigo y recobrar mi energía. Mi magia.

El poema “La hora bruja” de Aurelio González Ovies, resume muy bien ese sentido mágico, brujo, que para mí tiene ese momento del día y de la noche. Acaba diciendo:

“Procura encontrar también
tu hora bruja,
es como un jarabe
que todo lo cura.”

Y no puedo estar más de acuerdo.

Todo esto, rondaba mi cabeza en una mezcla desordenada junto a otras mil ideas que surgían como inspiración para mi primera colección. No me decidía. Sin embargo, durante uno de mis viajes, en Borgarnes (Islandia), a punto de cenar tras un día agotador, viví uno de los atardeceres más especiales de mi vida. Colores intensos, increíbles. Frio. Silencio. Quietud. Así me decidí. Como se toman las mejores decisiones: sin pensar, sintiendo. Esa era mi inspiración. Por suerte, allí estaba mi amiga Mar, cámara en mano para inmortalizar la escena, en la imagen que como no podía ser de otro modo, ilustra esta colección. La aurora boreal que, contra todo pronóstico, pudimos disfrutar como niñas, después de cenar aquella noche, vino a confirmar, que no me equivocaba en mi elección.

“Mi hora bruja” representa ese instante de tránsito del día a la noche. Capta su evolución tanto en colores como en formas, pasando de tonos cálidos a oscuros violáceos, sin olvidar la luna blanca y radiante, y de formas muy dinámicas a otras de gran sosiego. Es una colección sencilla en cuanto a materiales, elaborada íntegramente en sinamay, y exenta de adornos superfluos que distraigan la atención sobre las formas y colores que le dan sentido a cada pieza. ¿Hay algo más sencillo y mágico que un atardecer?

Con “Mi hora bruja” no sólo te presento mi momento especial, brujo, mágico, el que me aporta más paz y más poder; sino que te invito a que identifiques el tuyo propio, lo disfrutes y lo compartas conmigo.

¡Llena tu cabeza de sueños!

Isabel