CONOCE NUESTRA PRIMERA COLECCIÓN: «MI HORA BRUJA».Tocado tizano mihorabruja

Esta es la puerta de entrada a mi primera colección, “Mi hora bruja”. Si estuviste en el desfile de presentación que celebramos el pasado 22 de febrero, en el Hotel NH Collection de Sevilla, dentro del CODE41, sabrás algo más…

«Ese instante en que tu mundo se para. Se alejan los problemas. Te centras en ti. Te sientes. Te vives. Te recargas.»

¿Reconoces ya ese momento especial para ti? Cada uno tiene una hora bruja distinta. ¿El primer café de la mañana quizá? ¿la ducha caliente? ¿el silencio antes de dormir?

Para mí, sin lugar a dudas, mi hora bruja es el atardecer. No hace demasiado que lo identifiqué. Resulta curioso cómo ignoramos detalles magníficos a diario. Y más curioso aun, cómo de pronto, un día cualquiera, de pronto, los ves y ya no puedes vivir sin ellos.

Algo así, me ocurrió hace poco. Un día cualquiera. Camino a casa. De pronto, levanté la vista del suelo, donde no sé por qué extraña razón la solemos llevar fija, y en lugar de mirar, vi.

Lo que vi fue un edificio de viviendas, nada especial, pero la manera en la que estaba iluminado sí era muy especial. En fotografía, a esa luz la llaman luz dorada, y es esa que lo inunda todo de tonos rojizos, anaranjados, amarillos, despidiendo al día, cada día.

En ese momento, me giré hacia donde se ponía el sol y ahí me quedé, embobada, viendo cómo el sol se escondía, y cómo cambiaban los tonos del cielo acompañándolo. Desaparecieron los rojizos, dando lugar a los rosáceos; los azules a los violáceos, y así cada vez más oscuridad y menos luz. Más oscuridad y menos luz. Hasta la noche. Salpicada de estrellas y una luna blanca radiante.

No dura mucho este proceso, sólo unos minutos, aunque ocurre a diario. ¿Te has parado a disfrutarlo alguna vez? Si no lo has hecho, no te lo pierdas.

Lo mismo debió pensar John Singer Sargent, cuando pintaba su obra “Carnation, Lily, Lily, rose” al aire libre y sólo unos minutos al día, día tras día allá por 1885, hasta plasmar la luz perfecta del atardecer. Que no quería perderla, y lo consiguió, es un cuadro impresionante. El título, viene de la canción “The Wreath”, de Mazzinghi, que acaba diciendo…”hands lily white, lips crimson red and cheek of rosy rosy hue”.

Este cuadro, fue el segundo paso en la creación de “Mi hora bruja”, si él pudo captar esa magia en su cuadro, ¿por qué no podría yo captarla en mis tocados?

Sin embargo, no son sólo sus increíbles colores y luces lo que me atraen del atardecer, es algo mucho más…mágico. En una rutina donde todos corremos a diario, con razón o sin ella, de estrés, de idas y venidas,…ese momento, me frena. Según el día da lugar a la noche, en poco tiempo, pero pausadamente; yo consigo calmar mi mente, conectar conmigo y recobrar mi energía. Mi magia.

El poema “La hora bruja” de Aurelio González Ovies, resume muy bien ese sentido mágico, brujo, que para mí tiene ese momento del día y de la noche. Acaba diciendo:

“Procura encontrar también
tu hora bruja,
es como un jarabe
que todo lo cura.”

Y no puedo estar más de acuerdo.

Todo esto, rondaba mi cabeza en una mezcla desordenada junto a otras mil ideas que surgían como inspiración para mi primera colección. No me decidía. Sin embargo, durante uno de mis viajes, en Borgarnes (Islandia), a punto de cenar tras un día agotador, viví uno de los atardeceres más especiales de mi vida. Colores intensos, increíbles. Frio. Silencio. Quietud. Así me decidí. Como se toman las mejores decisiones: sin pensar, sintiendo. Esa era mi inspiración. Por suerte, allí estaba mi amiga Mar, cámara en mano para inmortalizar la escena, en la imagen que como no podía ser de otro modo, ilustra esta colección. La aurora boreal que, contra todo pronóstico, pudimos disfrutar como niñas, después de cenar aquella noche, vino a confirmar, que no me equivocaba en mi elección.

“Mi hora bruja” representa ese instante de tránsito del día a la noche. Capta su evolución tanto en colores como en formas, pasando de tonos cálidos a oscuros violáceos, sin olvidar la luna blanca y radiante, y de formas muy dinámicas a otras de gran sosiego. Es una colección sencilla en cuanto a materiales, elaborada íntegramente en sinamay, y exenta de adornos superfluos que distraigan la atención sobre las formas y colores que le dan sentido a cada pieza. ¿Hay algo más sencillo y mágico que un atardecer?

Con “Mi hora bruja” no sólo te presento mi momento especial, brujo, mágico, el que me aporta más paz y más poder; sino que te invito a que identifiques el tuyo propio, lo disfrutes y lo compartas conmigo.

¡Llena tu cabeza de sueños!

Isabel

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